viernes, 24 de julio de 2015

Herederos del silencio
recorremos senderos jamás pisados
y damos gracias 
y lloramos al atardecer
y nuestras lágrimas se diluyen,
transparentes,
y podemos observar las cuerdas que nos atan
y escuchar la voz de nuestros ancestros.

Herederos del pecado,
nos alimentamos del fruto
prohibido para seguir avanzando,
para mantenernos vivos,humanos,
demasiado humanos.

Herederos del grito
de quien quiso y no pudo,
de quien supo y calló por miedo,
del incomprendido,
del fantasma del ayer,
de la voz de la inconsciencia.

Herederos de la vida, de la soledad y del arte.

Herederos del camino abierto.


Herederos de un porvenir que no responde.



“Te llaman porvenir porque no vienes nunca”. Ángel González.

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