domingo, 11 de octubre de 2015

Idas.

Regresé a la niebla, al horizonte, al precipicio;
regresé a las rocas, a los mares, al jardín. 
Regresé
y de nuevo caí,
caí
y me hice polvo,
me hice espejo,
me hice cristal.
Olvidé mi nombre 
para que me encontraras bajo su sombra,
bajo su noche,
para revelarme en ti.

Jamás apareciste.

Huí de mí misma y me lancé al viento
y mi llanto inundó tus ojos.
Grité frente al muro y nadie me escuchó
y nadie me salvó.

Quizás
me hundí en la vida.
Quizás
me deshice en su espuma.

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