sábado, 19 de diciembre de 2015

Como irremediable desertora,
por la humedad de las aceras
me deslizo,
y voy
y vengo,
y devengo,
mientras hago el intento
de silenciarlo,
de amordazarlo,
de guardarlo para mí.

Quizás, soñadora, algún día
despiertes enredada en la luz de su ventana.
Quizás, soñadora, algún día llegue a mirarte
como si realmente fueses aire.
¿ Y cómo me escondo
de las palabras que enmascaran la inocencia perdida,
el verso devastado, el beso profundo de la melancolía?
Las formas solo esconden
tras sus aristas
el eco de los que pasaron
clavados, aferrados,
a la búsqueda,
al fatal encuentro,
al intento de adueñarse de un lenguaje
que iluminando sus alas
les hace
caer
al fondo
del abismo.

Bienvenidos.